Principios de fluorescencia

Cuando se irradian con luz de longitud de onda corta, las sustancias fluorescentes emiten luz de una longitud de onda mayor; los objetos no fluorescentes, como el fondo, permanecen oscuros.

Esta propiedad que poseen distintos materiales se conoce como fluorescencia primaria o autofluorescencia. Sin embargo, la mayoría de las muestras interesantes a nivel microscópico no tienen esta propiedad.

Con el fin de lograr el objetivo en la microscopía de fluorescencia de hacer visibles ciertas estructuras o de resaltar detalles para análisis específicos, dichas muestras deben en primer lugar teñirse o, en una reacción inmunoquímica, marcarse con un marcador fluorescente conocido como fluorocromo.

La luz que emite una sustancia teñida con un fluorocromo se denomina fluorescencia secundaria.

Entre otras aplicaciones biomédicas importantes de la microscopía de fluorescencia se encuentran la clásica técnica de inmunofluorescencia para detectar enfermedades infecciosas o, como ejemplos de recientes desarrollos genético-moleculares, la hibridación fluorescente in situ (FISH) o hibridación genómica comparativa (CGH).

El método FISH se utiliza para la localización directa de genes y otras secuencias de ADN/ARN en cromosomas o tejidos (por ejemplo, establecimiento del cariotipo prenatal), mientras que CGH conlleva analizar genomas completos para ver los cambios genéticos, un método de detección que aporta información valiosa, en especial para la patología tumoral, sobre todos los cambios en el equilibrio genético del ADN analizado.